Introducción: La ubicación de los establecimientos que ofrecen servicios funerarios dispersos en la zona metropolitana de Guadalajara, forman parte del bienestar social, ¿pero qué factores implicaron la ubicación de los establecimientos y si la localización contemplada con variables de marginación afectan sobre los precios ofertados? Nadie puede negar la heterogeneidad de los espacios en Guadalajara, son muy diferentes las unidades espaciales como colonias y AGEB, los indicadores de marginalidad proporcionan las condiciones sociales que determinan la negociación de un servicio funerario.
Desarrollo: Son dos funerarias a analizar San Gaspar en Tonalá (figura 2) y funeraria Guadalupe en Zapopan (figura 1), si bien el servicio en esencia es el mismo, las condiciones físicas de los establecimientos son muy distintas, interpretaciones unidas al conjunto urbano nos indican el valor del uso del suelo, las diferencias en las distintas variables sociales son muy alejadas empezando por la población, ingresos económicos, educación, etc. Estas variables afectan las condiciones sociales previas a la necesidad de un servicio funerario como en su requerimiento, expresado concretamente en la transacción de capital requerido para cubrir el servicio funerario.
Con la ayuda de los sistemas de información geográfica se localizan las funerarias, los AGEB con los índices de marginalidad son el soporte contextual de las funerarias, la geografía no se puede sentir exenta de la complejidad social, la metodología aplicada en esta investigación esta sistematizada, como primer paso la representación grafica del área a estudiar, seguida de una reflexión de los valores que están contenidos dentro de las graficas como son las variables de marginalidad, las inferencias no se apartan del método pues las relaciones de los AGEB configuran la ciudad de acuerdo a dinámicas sociales como el comercio, etc. El método pretende corroborar una realidad que ante una vista común no reconoce las causalidades del evento.
Conclusión: Las medidas políticas pueden regular el abuso de los gastos funerarios, si la decisión es solo tomada por los negociantes nunca se podrá aplicar un plan de beneficio social, recordemos que la desaparición de un ser querido involucra un evento social el cual por muy específico que parezca son muestras de la calidad de vida que ofrece una ciudad.
Sugerencia: Los datos analizados fundamentan el valor del servicio en cuestión de su ubicación, siempre aflige un gasto desprogramado pero en cuestión de salud no se escatima los precios, el sistema público de salud ofrece un servicio el cual pretende cubrir las necesidades del cliente, su programación es regulada por los indicadores sociales, el caso de las funerarias se busca una plataforma óptima para justificar la existencia de funerarias dirigidas a un cierto mercado plasmado en los precios ofrecidos que se compactan con los ingresos económicos que reciben los clientes. En Jalisco la esperanza de vida es de 75 años eso quiere decir que los que pasan este parámetro de vida son los posibles interesados en un servicio funerario, la mirada de mercado no debe superar el deseo de una buena calidad de vida, por eso se sugiere que el hecho trágico que reúne a la familia debe de ser contemplado en pos de retroalimentar a la sociedad, no se habla de romper principios de ética, si no que las funerarias muestren consejos hacia la sociedad tapatía sobre la sensibilidad de los casos donde la desgracia se pudo haber evitado, si las cajetillas de cigarro persuaden al consumidor a reflexionar su consumo, porque no una funeraria no puede advertir las consecuencias de una muy baja calidad de vida.
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